Vehículos autónomos: así funciona la tecnología que hace posible que un auto no requiera conductor

En los últimos tiempos se ha producido un gran revuelo en torno a los autos autónomos, y definitivamente hay un gran interés sobre el tema.

Aunque desde el suceso del accidente del vehículo de prueba sin conductor de Uber en 2017 y los numerosos accidentes del piloto automático de Tesla que han tenido lugar, muchas más personas se encuentran recelosas del futuro de la autonomía en el transporte, es decir, la confianza está empezando a desaparecer.

Es por esta razón que es importante entender cómo funcionan estas máquinas sobre ruedas y la tecnología que permite que funcionen correctamente.

El desarrollo de los vehículos autónomos está en una fase avanzada. Hoy en día, la Inteligencia Artificial, a través de la visión computacional y otros métodos, permite a los vehículos diferenciar los tipos de obstáculos y situaciones en las carreteras para no solo reaccionar según parámetros preestablecidos, sino también aprender las eventualidades.

Con la conectividad, los ordenadores de a bordo intercambian información entre sí. Así, un imprevisto con uno de los automóviles servirá para que todos aprendan a enfrentarse a idénticas circunstancias. Por ello, las automóviles necesitarán una central informática más potente que los actuales módulos electrónicos y sistemas de diagnóstico a bordo.

La mayoría de los sistemas de autoconducción crean y mantienen un mapa interno de su entorno basado en la información obtenida de una amplia gama de sensores, como el radar. Algunos vehículos autónomos utilizan rayos láser, junto con otros sensores, para construir el mapa interno. Otros utilizan un radar, cámaras de alta potencia y un sonar, así como mapas cargados en sus sistemas para su funcionamiento.

A continuación, el software procesa la información obtenida en tiempo real, traza una trayectoria y emite instrucciones a los actuadores del vehículo que controlan la aceleración, el frenado y la dirección. Las reglas, los algoritmos para evitar obstáculos, el modelado predictivo y la discriminación entre objetos, es decir, conocer la diferencia entre una bicicleta y una motocicleta, ayudan al software a seguir las normas de tráfico y sortear los obstáculos.

Los vehículos autónomos pueden distinguirse además como conectados o no, indicando si pueden comunicarse con otros vehículos y con la infraestructura de la ciudad, como la próxima generación de semáforos y la gestión del tráfico en las ciudades.

Esto es lo que se puede hacer con un auto Tesla

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